Cocina sana · 4 min de lectura
Cómo usar menos sal sin perder el sazón latino
Para usar menos sal sin perder sabor, baja la cantidad poco a poco, sazona con ajo, cebolla, cilantro, comino, orégano y cítricos, y revisa los productos procesados, que según la FDA aportan más del 70 % del sodio. La recomendación general para adultos es menos de 2.300 mg de sodio al día.
Por el equipo de Cocina de Prestigio · Actualizado el 25 de octubre de 2026

Una cucharadita de sal de mesa trae unos 2.400 miligramos de sodio. Es el dato que da el CDC, y la recomendación para adolescentes y adultos es comer menos de 2.300 al día. Es decir: una sola cucharadita ya pasa el límite de todo el día.
Y la mayoría de nosotros no llega a esa cucharadita con el salero. Llega con todo lo demás.
De dónde viene de verdad la sal que comemos
La FDA explica que más del 70 % del sodio que se consume viene de alimentos empacados y preparados, no de la sal que se agrega al cocinar o en la mesa. El CDC añade que la mayor parte viene de alimentos procesados y de restaurantes, y menciona entre las fuentes comunes los sándwiches de embutidos, la pizza, las sopas y las meriendas saladas. La Escuela de Salud Pública de Harvard da una cifra parecida: en promedio se consumen unos 3.300 mg de sodio al día.
Esto cambia la estrategia. Antes de pelearte con el salero, revisa lo que entra a la olla ya salado.
Los sospechosos de siempre en la cocina latina
- Cubitos y sobres de caldo: dan sabor rápido, pero suelen traer mucho sodio.
- Sazones en sobre con glutamato y sal: se usan en el arroz, los frijoles (habichuelas) y las carnes.
- Adobos en polvo con sal: si la sal es el primer ingrediente de la etiqueta, es sobre todo sal.
- Embutidos: salami, jamón, chorizo y salchichas.
- Enlatados: frijoles, maíz y salsas de lata.
- Quesos salados: queso fresco, cotija o queso de freír.
No hace falta botar todo. Se trata de usarlos menos, buscar versiones bajas en sodio y ajustar la sal del resto de la receta.
Cómo bajar la sal paso a paso
Reduce de a poco
La Extensión Cooperativa de la Universidad de Georgia recomienda reducir la sal de las recetas de forma gradual, empezando con un cuarto o la mitad menos. Si cocinas el arroz con una cucharadita, prueba con tres cuartos durante dos semanas y luego con la mitad.
Lee la etiqueta
La FDA recomienda usar la etiqueta de información nutricional para comparar productos. Busca «bajo en sodio» o «sin sal agregada» en los enlatados, caldos y salsas.
Enjuaga los enlatados
La Universidad de Georgia también sugiere enjuagar los alimentos enlatados antes de usarlos. Los frijoles o el maíz de lata se pueden pasar por agua en un colador.
Quita el salero de la mesa
Otra idea de la misma extensión. Si la comida ya está sazonada, el salero en la mesa invita a echar sal por costumbre, antes de probar.
El sazón que no viene de la sal
La FDA y la Universidad de Georgia coinciden: usa hierbas y especias en lugar de sal. La Universidad de Georgia también sugiere el vinagre, el jugo de limón o el caldo sin sal para dar sabor, y elegir ajo en polvo o cebolla en polvo en vez de sal de ajo. En la cocina latina tenemos ventaja: buena parte del sabor ya viene de ahí.
- Sofrito o recaito casero: cebolla, ajo, pimiento, ají dulce, cilantro o culantro, todo licuado y sin sal. Se congela en cubitos y reemplaza al sobre.
- Cítricos: limón, lima o naranja agria al final despiertan el sabor y hacen que se note menos la falta de sal.
- Especias: comino, orégano, achiote, pimentón, laurel y pimienta.
- Chiles y ajíes: un poco de picante o un ají dulce suman sabor sin sodio.
- Vinagre: unas gotas en los frijoles o en un guiso hacen el mismo trabajo que una pizca de sal.
Otra ayuda es cocinar de forma que el alimento conserve su sabor propio. Las verduras cocinadas con poca agua y tapadas no pierden el sabor en el agua de cocción y piden menos sal. Te lo explicamos en verduras al vapor que sí saben.
El paladar se acostumbra
Al principio la comida con menos sal se siente plana. Es normal. El gusto se va adaptando, y a muchas personas lo muy salado termina por molestarles. Por eso la reducción gradual funciona mejor que un cambio de golpe que nadie en la casa quiere seguir.
Si tienes niños, este es un buen momento para empezar: el CDC menciona que en los niños las fuentes de sodio incluyen alimentos como los nuggets o trocitos de pollo. Tienes más ideas en comida casera más sana para niños.
Cocinar en casa ayuda
Si la mayor parte del sodio viene de alimentos procesados y de restaurantes, cocinar en casa con ingredientes frescos es una de las formas más directas de controlarlo. Tú decides cuánta sal entra a la olla. Para eso ayuda una olla con fondo grueso y tapa que conserve el sabor de los alimentos; te contamos cómo son las nuestras en ollas de acero inoxidable.
Si quieres verlo en tu cocina, te visitamos, cocinamos juntos con menos sal y decides con calma: agenda tu demostración gratis.
Preguntas frecuentes
¿Cuánta sal se puede comer al día?
La recomendación federal para adolescentes y adultos es menos de 2.300 mg de sodio al día. Una cucharadita de sal de mesa trae unos 2.400 mg, según el CDC.
¿Qué puedo usar en lugar de cubitos de caldo?
Un sofrito o recaito casero sin sal, ajo, cebolla, hierbas y caldo sin sal. Si usas cubitos, busca versiones bajas en sodio y reduce la sal del resto de la receta.
¿Sirve enjuagar los frijoles de lata?
Sí. La Extensión de la Universidad de Georgia recomienda enjuagar los enlatados antes de usarlos; así quitas parte de la sal del líquido. Mejor aún si compras los que dicen bajo en sodio o sin sal agregada.
Fuentes
- FDA — Sodium in Your Diet
- CDC — About Sodium and Health
- Harvard T.H. Chan School of Public Health — Salt and Sodium
- UGA Cooperative Extension — Renueve sus recetas para la diabetes y mejore su salud con pequeños cambios
Esta guía es informativa y no reemplaza la indicación de un profesional de salud. Se escribió con apoyo de inteligencia artificial, con fuentes verificadas, y la revisó el equipo de Cocina de Prestigio.